Quiero una bicicleta nueva pero no sé si decantarme por el disco o no

Una de las principales dudas por las que atravesamos los “ruteros” hoy en día a la hora de comprarnos una bicicleta nueva, es si apostar definitivamente por el disco o no. Es el eterno debate de toda grupeta, que incluso en 2019, cuando la mayor parte de equipos profesionales han empezado a apostar por el disco, los ciclistas de a pié todavía no acaban de decantarse por un sistema u otro. Siendo así, en este post, vamos a intentar exponeos tanto los pros, como los contras de cada sistema, para de alguna manera intentar ayudarte a tomar una decisión de cara a la compra de tu próxima bici.

Luz verde a los discos en carretera

A raíz de varios accidentes sucedidos el año pasado en el pelotón profesional y las supuestas lesiones que los discos habían causado sobre estos corredores, hubo organismos como la UCI (ciclismo en carretera) o la ITU (triatlón), que bloquearon temporalmente el uso de los frenos de disco en competición. Esto causó un ecosistema bastante seguro donde el ciclista se encontraba con que no podía participar en algunas de las pruebas a las que se había inscrito con su recién comprada bicicleta de disco.

Finalmente, tras varios estudios y peritajes pertinentes, se acabó concluyendo que los daños supuestamente causados por los discos no habían venido dados por estos, por lo que unos meses más tarde se volvió a levantar la veda, hasta el punto en el que estamos, que no ha vuelto a sufrir ninguna variación. De este modo, podríamos llegar a decir que, en la actualidad, no es nada sorprendente ver mayor número de bicicletas con disco en el pelotón profesional, que aquellas que mantienen el sistema de frenado más tradicional. Algo que poco a poco también se va trasladando a las grupetas habituales que nos encontramos por la carretera.

Argumentos a favor del freno de disco

Mejor frenada, sobre todo con frío o lluvia:

El resumen de este apartado es que las bicicletas con disco, por lo general, ayudan a que vayas más rápido. La escasa diferencia de peso (300-400g) no lastra lo suficiente cuesta arriba con respecto a la mejora que se obtiene en bajadas prolongadas. Especialmente en condiciones frías o lluvia. En definitiva, los discos no lastran tanto, pero sin embargo nos ayudan en un mejor confort y seguridad sobre la bicicleta.

Mejor capacidad de respuesta ante imprevistos:

En ocasiones el tiempo de reacción de frenada es la diferencia entre hacer el afilador o estamparte contra el de delante. Por eso mismo, creemos que si estás habituado a rodar en grupo o grandes pelotones, el disco se lleva un tanto a favor.

Más rigidez y precisión:

Tener una bici con una frenada eficaz y siempre estable, junto a una horquilla rígida unida por ejes a las ruedas, garantizan que la bici vaya siempre cómo y por donde digas. Además los ejes dejan la rueda siempre en el mismo punto exacto, con lo que nunca corres el riesgo de dejar una rueda torcida con su correspondiente cambio en la frenada, desgaste indiferente de las zapatas, etc.

Evitan el recalentamiento de la llanta:

Uno de los componentes que más sufren con el sistema de freno tradicional (llanta), son las ruedas. Un componente de la bicicleta en la que generalmente nos gastamos bastante dinero y cuya durabilidad queremos estirar al máximo. Pues bien, gracias al disco, al no recalentar la llanta y evitar grandes presiones sobre ella, no sólo conseguimos prolongar la vida de nuestras ruedas, si no que también ganamos en seguridad. Podremos llevar presiones más altas, al montar tubulares estos tendrán menor probabilidad de despegarse y generalmente, el rango de anchuras de cubierta que podemos montar en estas bicicletas es mayor. Tanto es así que en muchas grupetas se ha empezado a estandarizar los 28mm de grosor.

Estéticamente son más limpias y atractivas:

Con la llegada de los sistemas hidráulicos, todos los cables pueden ir por dentro del cuadro sin soportes ni topes y, lo más importante, los guiados de cable complejos no les afectan, siendo esto clave sobre todo para las bicis de crono para larga distancia y cuadros de ruta aero…que por fin frenaran al nivel de lo que cuestan y de las velocidades a las que se mueven en bicis de posiciones de conducción complicadas.

Los descentrados de rueda no afectan en la frenada:

Muchas veces, ya sea por haber pillado un bache, por haber hecho el afilador con un compañero, o sencillamente por mala fortuna, sin nosotros esperarlo, se nos descentra la rueda, algo que en el sistema de frenado de llanta, afecta directamente a la frenada. Aspecto que nos evitamos gracias a los discos.

Cualquier rueda puede frenar bien:

Da igual la gama de la rueda que lleves, que con un mismo disco todas ellas frenarán igual de bien. Esto es algo que en las versiones de freno con puente a llanta sólo pueden presumir las ruedas de llanta de aluminio o las ruedas de carbono de alta gama. El resto siempre ven comprometido su rendimiento en un momento u otro.

Argumentos en contra del freno de disco

Instalación inicial más compleja:

Sí es cierto que si no estamos muy puestos en la materia de mecánica, la instalación y puesta a punto de unos frenos de disco, son algo más complejos que los de llanta. Sangrar o purgar bien un freno es un tema que no está al alcance de cualquiera, pero por suerte, cada vez más tiendas y mecánicos lo están haciendo a la perfección.

Menor variedad en ruedas:

El hecho de que los discos sean un sistema que no está afianzado del todo, repercute en una menor variedad en cuanto a marcas y modelos de ruedas destinadas al disco. Un aspecto al que poco a poco se le está dando la vuelta ya que la demanda va a más.

Sistema de liberación de ruedas lento:

Este sea probablemente el punto más evidente en contra de los discos. Aunque existen algunas marcas con cierres rápidos integrados en los ejes pasantes, lo cierto es que la mayoría de bicicletas llevan ejes pasantes que se abren o cierran mediante llave allen. Si tenemos en cuenta que en carretera se tiende a pinchar (o al menos cambiar de rueda) más que en montaña, este aspecto puede ser un incordio para los usuarios más exigentes. Sobretodo para aquellos a los que quitar y poner una rueda les puede marcar la diferencia entre ganar o no una prueba.

Más caro:

Y por último, para acabar con este apartado de los discos, otro aspecto negativo que tienen estos, es que de media encarecen unos 400€ el presupuesto de tu próxima bicicleta.

Argumentos a favor del freno de pinza

Búsqueda de la ligereza extrema:

Si tu intención es adquirir una bicicleta con un peso extremadamente ligero, no hay más discusión. Esos 300-400g de diferencia entre disco y llanta son inevitables. Aún así, no es de extrañar ver bicicletas con frenos de disco por debajo del límite UCI.

Mayor oferta de grupos y componentes:

Del mismo modo, por un histórico de desarrollo todavía hoy existe una “infinita” oferta en todos tipo de componentes y accesorios asociados a los frenos a llanta, que si bien en disco ya es muy amplia, no es comparable a lo que pueda ofrecer el mercado asociado a los puentes de freno.

Más baratos:

Tal y como comentábamos en el apartado de argumentos en contra del disco, la diferencia de precio de una bicicleta con frenos de pinza a otra del mismo modelo con frenos de disco es de unos 400€ aproximados.

Argumentos en contra del freno de pinza

Mantenimiento:

Al cambiar de ruedas de aluminio a otras de carbono hay que cambiar las zapatas, un mínimo descentrado afecta a la frenada y roza, una mancha de aceite en la pista de frenado ya afecta y hay que limpiarlo bien…

Falta de seguridad en condiciones frías y lluviosas:

Sólo las llantas de carbono de alta gama son seguras. Hasta hace poco sólo las ruedas de aluminio garantizaban una frenada óptima en todo tipo de condiciones y sólo las rueda de alta gama de carbono ofrecen plenas garantías de respuesta y resistencia. Sobre todo en condiciones frías y lluviosas.

Rozamientos ante torsiones o descentrados:

La propia torsión de la rueda al pedalear genera deformaciones, mucho más notable todavía en los sistemas de puente de freno bajo las vainas y esto provoca que la llanta roce contra las zapatas cuando sólo queremos que la bici corra.

Menor durabilidad:

Obviamente una rueda sometida al estrés de la fricción y el sobrecalentamiento y dilataciones originadas por la fricción de la zapata está sujeta a más estrés que una de disco. A la larga, resulta más económico cambiar unos discos, que una rueda entera.

Conclusión final

Llegados a este punto, estarás deseando que te digamos qué sistema es mejor o peor ¿verdad? Pues lamentablemente, nosotros no tenemos la respuesta a esa pregunta. Esta ha de ser una conclusión a la que deberás llegar por ti mismo en base a tus gustos y prioridades con todos los argumentos, tanto a favor como en contra, que te hemos plasmado en este post.